- CXCVII - Cuando a escribir de vos el alma mía se mueve, tanto que alabar se ofrece que el ingenio y el arte desfallece y sólo el desear queda por guía. Este deseo la tira y la desvía de cuanto acá hermoso nos parece, y en la eterna beldad do resplandece la que vemos acá, mira y porfía. De aquí nace otro efecto: que mirando vuestra beldad en la beldad del cielo, entre las otras puesta en alta cima, se inflama de otro ardor que sentía cuando acá os miraba, y de un más limpio celo. ¡Qué el bien más conocido más se estima!