- XXV - Al pie de una alta haya muy sombrosa, cuando más alto el sol mostraba el día, mirando el agua clara que corría por la ribera del Tesín hermosa, pensando está Vandalio en la rabiosa ocasión que turbó su fantasía, tan obstinada el alma en su porfía cuanto por la ocasión triste y cuidosa: «¡Ay, suerte desigual! -dijo llorando-, si está el alma de mí tan separada, ¿tan lejos de ella cómo o por qué vivo? Dolor, que sin matarme así apretando te vas, o tu poder no puede nada o se hace inmortal el hado esquivo.»