- XV - «Fuego queme mi carne y por incienso baje el humo a las almas del infierno; pase la mía aquel olvido eterno de Lete porque pierda el bien que pienso; el fiero ardor que ahora me abrasa intenso ni melle corazón ni haga tierno; niégueme piedad, favor, gobierno el mundo, Amor y el sumo Dios inmenso; mi vivir sea enojoso y trabajado, en estrecha prisión dura y forzosa, siempre de libertad desesperado, si viviendo no espero ya ver cosa -dijo Vandalio, y con verdad jurado-, que sea cual tú, Amarílida, hermosa.»