- VII - Un blanco, pequeñuelo y bel cordero Vandalio para Dórida criaba, cuando viendo que el lobo lo llevaba, dijo alzando la voz, airado y fiero: «¡Al lobo, al lobo, canes, que os espero, Argo, Trasileón, Melampo, y Brava! ¡Hélo!, Brava lo alcanza y, ¡hélo!, traba. Soltado lo ha el traidor, por ir ligero. Ya lo veo y lo alcanzo, ya lo tomo; ya se embosca el traidor, ya deja el robo; ya mis canes se vuelven victoriosos.» Así decía Vandalio, y no sé cómo por entre aquellos álamos umbrosos Eco resuena ahora: ¡Al lobo, al lobo!