- CLVI - Corre con tempestad furiosa y fuerte el más cuerdo piloto, el más experto, y en viendo cerca el deseado puerto, el miedo en esperanza se convierte; mas queriendo surgir la mala suerte, lo torna con extraño desconcierto; sale un viento cruel, contrario, incierto, que atrás lo vuelve a recelar la muerte. Así yo, en la fortuna del deseo a vos vengo, que sois el puerto mío, donde de tanto mal pienso salvarme; mas, ¡ay, hado crüel!, que apena os veo, cuando un contrario viento de un desvío hace que en el dolor vuelva a engolfarme.