- CXXXII - Remorder de dolor el alma siento mil veces un temor de cosa incierta; un nuevo sobresalto en mí despierta de venidero daño el sentimiento. ¡Oh desaventurado pensamiento, tan pronto siempre a abrir al mal la puerta! ¿No basta que al entrar la halle abierta sin que entre antes el miedo que el tormento? Si por desdicha duermo, a despertarme, helado, sin color, llega el recelo, pronosticando algún inconveniente; y es tan familiar en visitarme, que tengo, porque así lo ordena el cielo, siempre el mal por venir ya por presente.