- LX - Si de Roma el ardor, si el de Sagunto, de Troya, de Numancia y de Cartago, si de Jerusalén el fiero estrago, Belgrado, Rodas y Bizancio junto; si puede a piedad moveros punto cuanto ha habido de mal del Indo al Tago, ¿por qué del fuego que llorando apago ni dolor, ni piedad en vos barrunto? Pasó la pena de éstos, y en un hora acabaron la vida y el tormento, puestos del enemigo a sangre y fuego. Vos dais pena inmortal al que os adora, y así vuestra crueldad no llega a cuento romano, turco, bárbaro ni griego.