- CXXXVIII - Un año hizo ayer, ya es hoy pasado, ¡ay, Dios!, ¿por qué lo traigo a la memoria? que pudiera acabar la triste historia que hora de nuevo Amor ha comenzado. Tal día como ayer pudo un cuidado los despojos gozar de su victoria; pude y no quise asegurar mi gloria porque pensaba ser asegurado. Pensé, digo, y fue justo que pensase quien tales muestras vio, que eran, señora, afectos, no ficción disimulada. Tal fue un dar lugar que descansase esta alma a quien llevar hacéis agora menos honrosa carga y más pesada.