- LIII - No por el cielo ver correr estrellas, ni por tranquilo mar navíos cargados, ni en plaza tornear hombres armados, ni a caza en bosque ver ninfas muy bellas; ni en gran oscuridad volar estrellas, ni llenos por abril de flor los prados, ni galanes en sala aderezados, ni en cabello bailar tiernas doncellas; no el sol en el nacer de un claro día, ni árboles de flor y fruta llenos, ni fuego sobre nieve helada y fría; ni todo cuanto hay más ni cuanto hay menos de hermoso en el mundo, igualaría vuestro dulce mirar, ojos serenos.