- CLXXX - En medio de mi mal vino cubierto un tan hermoso bien, tan dulce engaño, que el alma enamorada de su daño fue luego con el seso de concierto. A tiempo vi el peligro descubierto, que pudiera valerme del engaño si consintiera Amor que en bien tamaño tuviera la razón discurso cierto. Si pudiera apartar del pensamiento un temor peligroso, oscuro y triste, ¿con quién trocara yo mi buena suerte? Mas no quiere el vencido sentimiento, porque el alma que tal hábito viste, no lo puede dejar salvo por muerte.