- CLVII - Por el airado mar a la ventura va el marinero con tormenta fiera, y viéndose perder, salvarse espera en el batel do su morir procura; porque lo ordena así su desventura que allí donde pensó salvarse muera, volviendo al puerto, al fin, salva y entera la nave que juzgó menos segura. Así, señora, yo buscando un medio que me pueda escapar de un mal tan fuerte, do me pensé ganar vine a perderme. Mas ¿qué puedo hacer quien su remedio vio puesto en el arbitrio de la suerte? ¿De quién sino de vos puedo valerme?