- LXXXVIII - De la pena de Sísifo se cuenta que sube un grave peso a una montaña áspera, inhabitable, obscura, extraña, do cuanto puede ver, más le atormenta. Subido a la alta cima, antes que sienta descanso alguno, el desear le engaña, y soltando la carga que le daña, de nuevo torna a la pasada afrenta. Así, sube, señora, el alma mía por ásperos caminos desusados a la cumbre de la alta fantasía. Mas no son unos males acabados, cuando la obstinación de mi porfía sigue los que le están aparejados.