- CXLVIII - Vos sois todo mi bien, vos lo habéis sido; si he dicho alguna vez, señora mía, que habéis sido mi mal, no lo entendía, hablaba con pasión o sin sentido. Yo soy todo mi mal, yo lo he querido; de mí viene, en mí nace, en mí se cría; tan satisfecha dél mi fantasía, que el mal no piensa haber bien merecido. Vos fuiste, vos seréis mi buena suerte: si el mal desvariar me hace al cuanto, ésta es mi voluntad libre y postrera. Pues si con verte al punto de la muerte, por ser por vos el mal lo tengo en tanto, ¡ved que hiciera el bien si lo tuviera!