- CXII - Leandro que de amor en fuego ardía, puesto que a su deseo contrastaba el fortunoso mar que no cesaba, nadando a su pesar, pasar quería. Mas viendo ya que el fin de su osadía a la rabiosa muerte lo tiraba, mirando aquella torre donde estaba Hero, a las fieras ondas se volvía; a las cuales con ansia enamorada dijo: «Pues aplacar furor divino enamorado ardor no puede nada, dejadme al fin llegar de este camino pues poco ha de tardar, y a la tornada secutad vuestra saña y mi destino.»