- LXVII - ¿Cuál fiera tempestad, cuál accidente mi tan sereno mar ha vuelto airado? ¿Qué es del fuego, señora, en que abrasado fue vuestro corazón tan dulcemente? Si en el perpetuo olvido amor consiente que así se haya deshecho y apagado, ¿qué fue, si no fue amor, mi bien pasado? Y si fue amor, ¿qué es de él, do está presente? Ya que justa ocasión de mí os partiese, ¿cómo puede hora ser que en solo un hora tanto amor, si era amor, de vos se fuese? Sombra de amores fue, no amor, señora: mostrásteme la luz por que sintiese mayor oscuridad sin ella agora.