- LXI - Mientra con gran terror por cada parte de Roma ardían las moradas bellas, mientra que con el humo a las estrellas subía el clamor del gran pueblo de Marte, alegre está Nerón, subido en parte do viendo el fuego, oía las querellas, mirando entre las llamas cuáles de ellas eran mayores, do su furia harte. Así del alma mía la que gobierna mi vida, mira el fuego, escucha el llanto y tiene el mayor mal por mayor juego; y, a guisa de Nerón, se alegra tanto cuanto más viendo en mí durar el fuego piensa hacer su crueldad eterna.