- XXXIX - Un nuevo sol vi yo en humano gesto que en la tierra nos muestra un paraíso; una boca vi yo que sólo un riso en perpetuo llorar me tiene puesto; de dos ojos salió un mirar honesto que el ánimo del alma trae diviso; de entre perlas salió encubierto aviso que me hace el vivir menos molesto. No supe a quien quejarme del engaño, que el Amor era ya desapartido cuando caí en la cuenta de mi daño. Pedí socorro al alma y el sentido me respondió por ella, ¡ay, caso extraño!: «¿no ves que la razón la haya rendido?»