- IX - Debajo de un pie blanco y pequeñuelo tenía el corazón enamorado Vandalio, tan ufano en tal cuidado, que tiene en poco el mayor bien del suelo. Cuando movido Amor de un nuevo celo, envidioso de ver tan dulce estado, mirando el pie hermoso y delicado, el fuego del pastor muestra de hielo. En tanto, el corazón que contemplaba el pie debajo el cual ledo se vía, con lágrimas de gozo lo bañaba. Y el alma, que mirando se sentía, con fogosos suspiros enjugaba las mancillas que el llanto en él ponía.