- CLXXXVI - Hora podrás vencer, fiero recelo; hora te hartarás, furia rabiosa; hora quedas fortuna victoriosa que estoy puesto a tus pies ya por el suelo. Ya no hay de qué temer, pues quiere el cielo que, ausente de mi bien, tan trabajosa vida viva, muriendo en sospechosa congoja y en llorar mi desconsuelo. Mas no harás, en ser movible y fiera, con no estar en vencer un hora estable, que no sea mi pasión lo que antes era. Tan honroso es mi mal y tan loable, que si puedes hacer que del yo muera, yo sé que no harás que sea mudable.