- CXV - Sigue su curso el sol ya destinado, y de su Hacedor tal orden lleva que ni por ir más alto o bajo mueva, ni se aparte ni deje el hilo usado. Podrá la oscuridad de algún nublado, noche, luna o eclipse, o cosa nueva, hacer que no dé luz, no que remueva el paso del camino acostumbrado. Así sigue, señora, el alma mía el camino que Amor quiso hacerme, dando a mi voluntad fuerza el destino. Bien podéis vos turbar mi fantasía, privarme de la luz y oscurecerme, mas no apartarme ya de este camino.