- CIII - No tenga yo jamás contentamiento, ni pare hasta el alma el dolor mío, ira, saña y desdén, pena y desvío sean la paga al fin de mi tormento; fálteme al mejor tiempo el sufrimiento, nunca suspiro oigáis de los que envío, el corazón tengáis de nieve frío ante el ardor que a vuestra causa siento; de otro os pueda ver enamorada, reíros de mi mal, menospreciarme, ni de cuanto dijere creáis nada, si basta otra beldad a enamorarme; ni la busco, ni quiero, ni me agrada, ni puede, sino vos, cosa agradarme.