- LXXXV - El tiempo es tal que cualquier fiera agora ama su igual y por él llora o canta; muestra el ciervo en bramar fiereza tanta, mas a la cierva es dulce y la enamora; la ronca voz del cuervo de hora en hora cualquier dureza de su par quebranta; y el triste ruiseñor su amiga espanta, por lo cual se lamenta, aflige y llora. Si yo me quejo, la razón me sobra, pues ni tener respeto al ser constante vale, ni tanto amar a ser amado. Amor lo hace, y muestra bien ser obra suya hacer que valga un ignorante dichoso más que un cuerdo desdichado.