- CLXXIX - ¡Ay, qué plazo tan largo y tan extraño, ay, qué término luengo y enojoso, ay, qué tiempo prolijo y trabajoso, ay, qué tardío remedio a tan gran daño! ¡Ay, salud perezosa y con engaño, ay, cruel dilatar tan peligroso, ay, pesado esperar triste y forzoso ay, qué día mayor que el mayor año! Si el sol para el extraño nacimiento del hijo de Alcumena anduvo errando, en una dos jornadas convirtiendo, ¿por qué no pasa agora en un momento ésta que tanto bien va dilatando, o hace que la pase yo durmiendo?