- XCV - Tanto espacio de tierra y tan gran seno de mar, tantas naciones tan extrañas, tantos tormentos y ásperas montañas, ni el Alpe de terror y fieras lleno; ni tanta soledad, ni el verme ajeno de aquel bien que me rasga las entrañas, ni los males, las iras, ni las sañas de amor, ni el no tener un rato bueno; ni el temor de la muerte que presente traigo de cada hora, diferencia harán en mí de aquél que ser solía. Era mi fe, señora, indiferente, ¿pero quién me asegura en tanta ausencia que la vuestra será cual es la mía?