- CCVIII - (Al Príncipe de Ascoli) El que está como yo tan desvalido, tan sujeto a su mal, tan desmayado, no puede su dolor mostrar pintado, ni con palabra ser bien referido. Liviano es aquel mal, ya lo has leído, que el seso puede en sí tener guardado; pero muy más liviano el que contado puede ser de la suerte que es sentido. No quieras, pues, pastor, importunarme que te muestre en dibujo mis pasiones para que la ocasión se entienda luego: que como por la luz se saca el fuego, se puede de tan altas ocasiones entender quien las causa y condenarme.