- LXXI - Estrella que mi mal todo influiste, del bien que ya pasó eclipsada esfera, que al florir de mi verde primavera en invierno enojoso convertiste. Sigue tu curso pues, oscuro y triste, muéstrate, si sabrás, airada y fiera, que yo siempre seré el que antes era y tú ya no serás quien siempre fuiste. De mal vaya a peor mi mala suerte, que no podrá estorbarme aquella gloria que en la mente quedó del bien perdido; salvo si de piedad hace la muerte que pague con la vida la memoria el lago oscuro del eterno olvido.