- LXIX - El triste recordar del bien pasado me representa el alma a mi despecho, y el pensar que pasó me tiene hecho de esperar qué será, desesperado. Ando de un no sé qué mal aquejado, que me parece que me roe el pecho; pienso que es desear, pero sospecho que no da el desear tanto cuidado. Pues, si no es desear, ¿qué es lo que siento? Yo sé que no es temor, tampoco es celo, que no me da vuestro valor licencia. ¿Si es fuerza de amoroso pensamiento? No, que el pensar consigo trae consuelo. Mas, ¡ay!, que ya sé que es: no es sino abstencia.