- CCXXVII - En la muerte de la princesa doña María La gran dea de los partos envidiosa de ver que haya en el cielo alguna estrella de mayor resplandor y beldad que ella, del marido y hermano está quejosa. Júpiter que agradar desea a la esposa, si bien conoce injusta su querella, «traigamos acá -dijo- otra más bella y así Venus será menos hermosa.» Por el mundo la va Juno buscando, y en Pincia, por común desaventura, de una princesa al parto se destina. Mas no tan presto la ha mirado, cuando al cielo se llevó su hermosura. ¡Ay, envidia cruel, fiera Lucina!