- XLVII - Cruel y venturosa celosía, si de humano sentido alcanzas parte, ¿por qué enemiga así quieres mostrarte al mundo, a mí y a la señora mía? Cuanta el mundo beldad mirar podría, celas con importuna e envidiosa arte; a mí causas dolor con tu cerrarte y a mi señora ofende tu porfía. Ella quiere ser vista por que vea la tierra el mayor bien que puede verse, y el cielo la beldad que allá desea. ¡Aquel fuego que en mí pudo encenderse te abrase! Pero no, porque no sea tu encenderse ocasión de tu esconderse.