- CLIII - Traducción de un epigrama latino Sobre las ondas del helado Ibero, incauto niño, y sin saber, corría, cuando el hielo, que fuerza no tenía, quebrando, se mostró crudo y severo. El río, que veloz iba ligero, con el tributo el cuerpo al mar envía: la cabeza que el hielo sostenía por memoria quedó del caso fiero. La madre que buscando al niño andaba por la ribera, viendo el rostro luego asió dél y sacó lo que quedaba. «¡Ay cruel hado -dijo- extraño y ciego! Pues de lo que parí no me tocaba más parte que ésta, ésta consuma el fuego.»