- CCIX - (Al Príncipe Ascoli) No es falta de dolor faltarme el llanto, antes dulce memoria enamorada, que mientras contemplando está ocupada, del usado llorar se deja al cuanto. Estoy de este mi mal pagado tanto por la gloria que entre él viene mezclada, que mi propio sentir me desagrada si la fuerza del mal le causa espanto. Así viene el dolor a adelgazarse, así el mal se transforma y se enajena y hace que del llanto el uso pierda. Mas ¿quién podrá, Señor, desagradarse del mal que tanto bien causa y ordena, ni llorar mientra en él piensa y se acuerda?