- CLII - Huyendo va la trabajosa vida del cansado vivir, que no lo quiere, y el alma, de contenta en ver que muere, en sus males no acierta a dar salida. La esperanza cansada, embobecida, tras un bien que será más mal si fuere, viendo que falta ya fuerza en que espere, a los pies del dolor queda rendida. Poco puede tardar el bien que espero: si el curso natural se ha detenido, acabará el dolor tantos enojos. Ya siento yo la muerte, y si no muero, es que quiere el dolor que me ha vencido poco a poco gozar de los despojos.