- CXCVIII - Tanto tiempo he en amar perseverado que el flaco ingenio, rústico y grosero, un pensamiento blando, a ratos fiero, poco a poco lo ha hecho delicado; y aquel sujeto vil atrás dejado, que suele a un amador no verdadero desviar de aquel bien puro y sincero, en los amantes de hoy tan poco usado. Ya sé hacer de sabio diferencia entre amor y un deseo que es lascivo; sé cuánto el uno más que el otro vale. Mostrádome ha mi mal por experiencia que un triste desear, fogoso, esquivo, no es amor, ni de amor nace ni sale.