- LXXXVII - Por una alta montaña, trabajando por llegar a la cima deseada, una piedra muy grande y muy pesada sube Sísifo a cuestas suspirando. Mas no tan presto arriba llega cuando rodar la deja abajo, y no es llegada, que subilla otra vez y otra le agrada, de un trabajo otro nuevo comenzando. Así sube, señora, el alma mía con la carga mortal de mis cuidados la montaña de la alta fantasía. Y aún no son unos males acabados, cuando la obstinación de mi porfía sigue los que me están aparejados.