- CLXXXIV - Cuando a contemplar vengo el curso breve de esta vida mortal, vana, ligera, y cómo saltear airada y fiera suele la muerte a aquél que morir debe, viene el sentido a ser casi de nieve ante el sol del temor que desespera, viendo cuán tarde y mal, ya que andar quiera, el mal uso a virtud los pasos mueve. Y es el mal que me quejo y muestro ceño de fortuna, de amor, de mi señora, sabiendo que la culpa es toda mía, que, como hombre engolfado en dulce sueño, me duermo sin pensar siquiera un hora que siendo el morir cierto, ignoro el día.