- XCIII - Pues dio fin de Fetonte su osadía, siendo vana gloria el interese, y no dejó soberbia que emprendiese a Júpiter echar de do vivía, no os debe de espantar mi fantasía, señora, pues Amor quiso que fuese el más subido ejemplo que se oyese que un corazón humano emprendería. Y así se va ordenando nueva pena que a todas las pasadas dará olvido que bien sé yo que no me iré alabando. Consuélame ser vos la que lo ordena; licencia de quejarme no la pido, y arríscaseme el alma suspirando.