- CXXX - Notorio es en el mundo aquel tormento que en el infierno Tántalo padece, do el agua y el manjar le desfallece, teniendo entre los dos perpetuo asiento. Yo en el infierno acá que el sentimiento a un alma triste, enamorada, ofrece, de un fiero desear, que le parece, infernalmente atormentar me siento. Mas, ¡ay!, ¿qué digo yo? ¡qué desvarío!: que su tormento es pena de pecado y el mío injusto mal no merecido. Y de tanto es más grave el daño mío, que él desea el manjar que no ha probado yo el que solía gozar y he ya perdido.