- LXXIII - Llorando vivo y si en el fiero pecho de la enemiga mía pudiese el llanto cuanto pudo en su tiempo el dulce canto, seríame el llorar honra y provecho. Mas quien me tiene ya casi deshecho, de mi bien o mi mal no cura tanto, y así conviene a mi pesar que cuanto fue el bien, sea ahora el mal de que sospecho. Y porque en mi llorar más dolor halle, quiso ordenar Amor, que era enemigo, que lo que más querría decir, más calle. Ved cuál estoy, qué extremo es el que sigo: que llorando mi mal, para contalle, la causa callo y los efectos digo.