- XXXIX - Cierto no puede ser sino buen hora en la que yo tomé tal presupuesto, como ver la hermosura de aquel gesto que con tanta razón esta alma adora; mas no penséis que no la veo ahora, que el espíritu siempre está dispuesto a ver la ausente, y mi memoria en esto se engrandece, se ensalza, y se mejora, ved cuánto, que no puedo ya conmigo, pensando que estos ojos lo han de ver como con los del alma ya la veo; y pensando este bien, de ufano digo: ¡quién pudo jamás tanto merecer, o que más alto fin, tiene el deseo!