- VIII - Como vemos que un río mansamente por do no halla estorbo, sin sonido, sigue su natural curso seguido, tal que aun apenas murmurar se siente; pero si topa algún inconveniente rompe con fuerza y pasa con ruido, tanto que de muy lejos es sentido el alto y gran rumor de la corriente: por sosegado curso semejante fueron un tiempo mis alegres días, sin que queja o pasión de mí se oyese; mas como se me puso amor delante, la gran corriente de las ansias mías fue fuerza que en el mundo se sintiese.