- XCII - ¡Oh si acabase mi pensar sus días, o fuese de eternal sueño oprimido! No es bien vivir, trayéndome el sentido pesadas y continuas chismerías. O me carga de tristes fantasías o me da el bien tan corto y tan medido que me espanto de que se han mantenido, con su tanto gastar, las penas mías. Viéndome Amor gemir de fatigado, sobre esto de mi mal me está acallando; mas aun conmigo en esto se desmide, como madre con hijo regalado, que si le piden rejalgar, llorando, no sabe sino darle lo que pide.