- IV - O gran fuerza de amor, que así enflaqueces los que nacidos son para ser fuertes, y les truecas así todas sus suertes, que presto los más ricos empobreces! O piélago de mar, que te enriqueces con los despojos de infinitas muertes! Los tragas, y después luego los viertes, porque nunca en un punto permaneces. O rayo, cuyo efecto no entendemos, que por dentro nos dejas abrasados, y de fuera, sin mal, sanos nos vemos! O dolencia mortal, cuyos extremos son menos conocidos y alcanzados por los tristes que más los padecemos!