- XLI - Amor de mis engaños no se harta; burlando está de mí de punto en punto; en toda parte que con él me junto, de ceguedad mi alma queda harta. ¿Quién habrá ya que tanto mal desparta? Veo mi bien, a mi parecer, junto; corro tras él, y siempre está en un punto; ni llego yo, ni él, pienso que se aparta. La prisa del correr mayor se hace con el gran esperar, y con la ira de no alcanzar lo que tan cerca veo. Hago verdad lo que quizá es mentira; sólo admite el querer lo que le place, que mal se desengaña un gran deseo.