- LXIV - Soneto con estrambote Quejosos mil leales amadores de ver con qué crueldad Amor les trata el tiempo bien servido, y siempre ingrata, Fortuna crece más en sus amores. Dijo uno de ellos: «Nuestros disfavores mirad, de él no proceden ni él nos mata; es causa de ellos quien le encierra y ata, y de él reparte todos sus favores. Do nos maravilléis si quien merece no lleva el galardón, porque mujeres continuo escogen el que más desnudo de Amor y lealtad; y así parece que dirá mas de Amor y sus haberes quien diga lisonjero ni más crudo a quien hacer pudo; ni podrá ser que pueda en cuanto viva quitarse nunca de quien le cautiva.