- LXVII - El alto cielo que en sus movimientos por diversas figuras discurriendo, en nuestro sentir flaco está influyendo diversos y contrarios sentimientos; y una vez mueve blandos pensamientos, otra vez asperezas va encendiendo, y es su uso traernos revolviendo, agora con pesar y ora contentos, fijo está en mí, sin nunca hacer mudanza de planeta ni sino en mi sentido, calvado en mis tormentos todavía. De ver otro hemisferio no esperanza, y así donde una vez me ha anochecido, allí me estoy, sin esperar el día.