- XXX - ¿Do están mis ojos, que su luz no ven? ¿Do está mi lengua, que a mi bien no cuenta mi tanto mal y mi tan gran tormenta, que ya por mis pecados no me creen? ¿Do están mis pies?, ¿Do irán, que se paseen por el lugar do comenzó mi afrenta? ¿Do está mi cuerpo, que no se presenta adonde sus sentidos le recreen? ¿Do está el andar con ansia todo el día, preguntando por quien nuevas me diese de mi placer, aunque me entristecía? ¿Do el sobresalto, si alguno querría decirme algo, primero que lo oyese? ¡Y era bueno después cuando lo oía!