- XC - A mi gran mal, grande esperanza crece por las mudanzas que del mundo entiendo. Con este pensamiento me defiendo, o a lo menos así me lo parece. Si en su dolor el alma se entristece, con ira o blandamente la reprendo; ella entre sí mi voz está siguiendo, y así también se ensaña o se enternece. Pues si es así, y es de ambos la caída, ¿cuál dará a cuál, al levantar, la mano, si nadie pasa que ayudarnos quiera? Veo venir de lejos por lo llano quien tiene fin a descansar mi vida, y en alta voz me dice: «Espera, espera».