- XXXIII - Cosa es común en los enamorados holgarse con sus mismos pensamientos, hacer consigo grandes fundamentos, para fingirse bienaventurados. Quieren éstos andar muy apartados, buscando soledad a sus tormentos; recógense en sus propios sentimientos y entre sí con el mundo andan doblados. Muy al revés es de estos la mi vida; que no sólo no huelgo ya conmigo, pero soy para mí un cargado peso. Huyendo de mí siempre, a mí me sigo, y anda la cosa ya tan bien partida, que el cuerpo es la prisión, y el alma el preso.