- XIII - Dejadme en paz, ¡oh duros pensamientos! Basteos el daño y la vergüenza hecha. Si todo lo he pasado, ¿qué aprovecha inventar sobre mí nuevos tormentos? Natura en mí perdió sus movimientos; el alma ya a los pies del dolor se echa; tiene por bien en regla tan estrecha, a tantos casos tantos sufrimientos. Amor, fortuna y muerte, que es presente, me llevan a la fin por sus jornadas, y a mi cuenta debía ser llegado. Yo cuando acaso afloja el accidente, si vuelvo el rostro y miro las pisadas, tiemblo de ver por donde me han pasado.