- LXXXVII - ¿En cuál parte del cielo, en cuál planeta guardado fue tan grande nacimiento? ¿Cuál estrella alcanzó merecimiento para influir en vos a tan perfeta? ¿Qué principio, qué causa tan secreta pudo tener tan alto fundamento, sino aquel ser de aquel entendimiento al cual toda otra causa está sujeta? Nos la dio Dios, mas no por que la diese, que fuera enajenar de su corona: prestada fue para mostrar su obra. Y según es el ser de su persona, porque más tiempo en ella él se viese, tarda quizá, que presto no la cobra.